¿Qué debes saber?
Varios estados en EE.UU. aprobaron leyes pioneras para proteger los datos cerebrales recolectados por dispositivos como diademas EEG y cascos de realidad virtual.
¿Qué llama la atención?
La “neuroprivacidad” se convierte en un derecho legal. Esto impide que empresas vendan o usen información neuronal sin consentimiento explícito.
¿Qué puede pasar después?
Se abre un nuevo frente en la regulación tecnológica: la protección de datos que revelan emociones, pensamientos e incluso intenciones antes de expresarlas.
Fuente original – The Verge